sábado, 24 de julio de 2010

Una mosca en la sopa

Estas rodeado por el silencio de la cocina
buscando nada entre los platos sucios,
barriendo el suelo con la mirada, inútilmente,
pues esas pelusas siguen ahí en su rincón, como si nada.

El rayador pende de un ganchito en la pared
como un cadáver colgando con la soga al cuello;
Los individuales cabizbajos sobre las canillas,
el filtro del café que también decidió colgarse
y acabar con todo esto.

Estás cebándote mate tras otro,
viendo las calcomanías pegadas en la heladera,
que ya sin mirar, conocés de memoria;
Una radio muda,
un libro de Vallejo sentado en la silla contigua,
una perra que intenta persuadirte a sonreír adueñándose de todo el llanto
(desgraciadamente, no le entendés un carajo),
y diciéndote a vos mismo
con un dejo de asombro en la voz:
así que... esta es mi vida!
como quien acaba de dar con una verdad amarga,
una mosca en la sopa,
un chicle entre el culo y el banco.

Hore,
Abril de 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario