Desde la extraña sencillez de una copa de vino medio vacía,
bajo la polifónica melodía del silencio,
atravesado transversalmente por el aliento de una radio afónica,
en concepto de única compañía de estas cuatro paredes sordas,
abatido por las posibilidades inconclusas,
acosado por las sombras luminosas que ignoran que sé más de lo que saben
y me toman por imbécil;
Desde un punto impreciso en el espacio,
acotado en el tiempo,
rotundo en el vivir;
Acariciando la memoria
mientras me dejo azotar con un palo por el recuerdo
rencoroso y perfecto, inhumano y feliz;
Sorprendido en medio del tiroteo de miradas cómplices de dos puertas
que parecen pedirme disculpas mientras me acribillan
y mueren conmigo por cortesía;
Revolviendo el aire, el vacío,
con mi cuchara sangrante en azul, hasta la inconciencia;
Desde mi rincón desconocido y sucio,
fatigado, ciego;
Amotinado,
entumecido por el paso largo de las horas,
el trote morbo de los minutos,
el pique infinito de estos segundos,
respiro,
una sola vez en esta noche pura,
y me sobra el aire…
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